1188854

17 —Miguel, ya te lo he dicho: no quiero discutir más —agarró la plancha y se puso a planchar de nuevo, con todo ahínco. —¿Y dónde quieres que vaya? —preguntó él, más y más desconcertado. —No sé, allá tú. —No soy mayor de edad —dejó escapar cada vez más inquieto. —Si no estás conforme, tienes derecho a contratar a un abogado. —¿Un... abogado? —Es lo usual en estos casos. Si no puedes llevar tu propia defensa... Pero te aseguro que lo tienes perdido. Tengo todos los argumentos a mi favor. Es un despido preceptivo. —¿Precep... qué? —Preceptivo. Legal —le aclaró ella—. Totalmente autorizado por la ley. —Yo no puedo pagar un abogado. —Pues tienes otro problema. Dejó que transcurrieran unos segundos. Su madre seguía atareada con lo de planchar.

RkJQdWJsaXNoZXIy