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19 —Es tu forma de reñirme y de... —No, Miguel. De reñirte ya nada. ¿Para qué? Tal y como te digo en la carta, mis derechos han sido vulnerados repetidamente, mientras que mis deberes han sido cumplidos con creces. Los de Amnistía Internacional incluso dirían que he sido torturada con saña. Llegados a este punto, las broncas y los sermones no sirven de nada, así que hay que actuar por la vía directa. Se acabaron los gritos. Cuando alguien no cumple, se le echa y en paz. Eso es todo. —Pero... —No voy a discutir más el asunto, ¿de acuerdo? Te repito que si no estás de acuerdo, me envíes a tu abogado. Pero desde luego, dentro de un mes, el siete de mayo, tú te vas y dejas de ser mi hijo. Fin del contrato. —Que yo sepa no firmé ningún contrato cuando nací. —Yo tampoco. Es verbal. Tú llegas y yo acepto cuidarte. Tú creces, te responsabilizas,

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