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20 y yo te quiero. Como desde que naciste lo has incumplido unilateralmente, yo ya no puedo seguir queriéndote igual. Iba a preguntar qué significaba «unilateralmente», pero era lo de menos. Su madre dejó de nuevo la plancha en el soporte vertical, escogió una de las pilas de ropa, y salió del cuartito pasando por su lado para dirigirse a la habitación de matrimonio. Se dispuso a seguirla, para continuar con la discusión. Se encontró con un obstáculo en mitad del pasillo. Ella misma. —Miguel, no me sigas. Punto. No es negociable, así que ya te estás yendo a tu habitación. Estaba enfadada, muy enfadada. Se le notaba cantidad. Así que no se pasó. Vio como ella entraba en la habitación de matrimonio y él, tras esperar unos segundos, dio media vuelta y regresó a la suya. Nada más entrar dejó la carta encima de la mesa en la que

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