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112 Allí mismo, en unos instantes. La calle o... Escuchó unos murmullos. Sus padres hablaban en la sala grande. Lo más seguro era que estuviesen considerando la instancia. Debía ser muy buena y estar muy bien escrita, aunque si su madre se empeñaba... de nada iba a servir. Bueno, tal y como había dicho el señor José, una instancia apelaba al buen corazón y a los sentimientos de alguien capacitado para dar algo a otra persona. Y su madre tenía buen corazón. Vaya si lo tenía. Los segundos se convirtieron en horas, en siglos. Y tenía tanta hambre que... Lo miró todo de otra forma. De pronto aquella no era su casa. Él era un «invitado». ¡Qué fuerte! Le llegan a decir algo así, y no se lo hubiera creído. Sus amigos no sabían nada, desde luego, y estaban en peligro, lo mismo que él. Peligro de «despido».

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