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115 —Vamos a darte una segunda oportunidad —dijo su padre—. Esta vez hemos votado los dos, y el resultado es dos a cero. —¿Me quedo? —Te quedas. —¿Como... hijo? —Sí, como hijo, claro. El despido ha sido cancelado... cautelarmente. No supo si dar un salto de alegría, un grito... o si echarse en sus brazos y darles un beso. Hizo esto último, aunque muy comedidamente. Fue el mejor abrazo de su vida. Y también los dos besos que ellos depositaron en su cabeza. Besos llenos de amor y de calor. Entonces Miguel les abrazó con todas sus fuerzas. Los quería. Y no solo por haberle readmitido. Los habría querido igual. Siempre. Pasara lo que pasara. —Gracias —musitó.

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