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8 Era muy extraño... —Miguel. —¿Sí? —Toma. Le tendió un sobre. —¿Qué es? —Tómalo. La obedeció. Pero no pudo ver lo que contenía ya que no le dio tiempo a abrirlo. Su madre llevaba algo más. Un papel y un bolígrafo. —Fírmame aquí —le pidió. —¿Para qué? —vaciló Miguel. —Es un acuse de recibo. —¿Un qué? —Te he dado una carta, y quiero que quede constancia de que la has recibido para que luego no puedas decir que no sabías nada. Hay que hacer las cosas bien. Su madre no solía jugar. No tenía tiempo de jugar. Pero aquello parecía un juego. Se sentó en la cama y miró el papel. Leyó: «Acuse de recibo».

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