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12 recho a tus dosis habituales de besos y caricias, así como a disponer de tu habitación, tres comidas al día, y cuantas prerrogativas merezcas en calidad de hijo —televisión, dinero para gastos, libros, paseos, atención, consejos, etc.—. Pero cumplido el plazo que la ley familiar me otorga, mis deberes como madre quedarán por completo exentos de toda obligación, puesto que mis derechos han sido vulnerados y vapuleados alevosamente con anterioridad. Lo cual te comunico en el día de hoy, siete de abril, para que conste a todos los efectos. Firmado: María de la Esperanza Martínez García». Miguel abrió unos ojos como platos. Pero... ¿qué era aquello?

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