1661446

22 incomprensibles. Prefería jugar a la petanca con la pandilla del señor Delfín y los jubilados del barrio a columpiarse con ella. Seguramente los viejos eran la mar de simpáticos y la petanca el deporte más emocionante del mundo. Su reflexión no la consoló nada. —¡Lamp en nuestro equipo! —oyó a distancia la voz del señor Delfín. —¡Tramposo! —le recriminó la voz chillona de la señora Herminda. —¡La hemos visto antes, poneos las gafas! Los jubilados siempre se disputaban a Lamp, a veces hasta peleaban y todo. —Lamp, te toca. —¡A la una, a las dos, a las tres! —canturreó Lamp. —¡No, no, Lamp! ¡Juegas con nosotros, no con ellas! —¡Bravo! ¡Hurra por Lamp! —aplaudió la señora Herminda. —¡Te has equivocado de equipo!

RkJQdWJsaXNoZXIy