26 Sofía tiró la pelota con muchísima fuerza apuntando a la cara de Lamp y le dio de lleno. Lamp se tambaleó y cayó torpemente al suelo. El grupito de amigos de Sofía estalló en una sonora carcajada. —¡Otra vez! ¡Otra vez! —aplaudieron. Sofía esbozó una sonrisa triunfal antes de volver a la carga. Lamp intentaba levantarse cuando un segundo pelotazo en la cabeza la tumbó nuevamente. Los niños se mondaban de la risa. —¡Basta! ¡Dejadla en paz! —gritó Greta corriendo hacia Lamp. —¡Greta! Tu ángel se ha perdido y lo estamos cuidando —se burló Sofía. —Hola, Greta, estamos jugando a la pelota —le informó Lamp desde el suelo. Greta se dirigió directamente a Sofía. —Deja en paz a mi ángel, tortura al tuyo. Sofía se encogió de hombros. Curiosamente, no había ni rastro del ángel que siempre la
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