Este circo es un desastre Mónica Rodríguez Ilustraciones de Laufer
7 Personajes señor zirkus, director doña roña, empresaria nicolasa la payasa nicolaso el payaso domador/a 1. bárbara domador/a 2. d’angelo forzudo/a 1. hércules forzudo/a 2. sansona malabarista 1. otilia malabarista 2. sacarino malabarista 3. macaria siamesa 1. pili siamesa 2. mili tramoyista 1. paco tramoyista 2. manolo
8 leonora, la vendedora mago/a 1. blass mago/a 2. tamariza trapecista 1. pinito trapecista 2. mara trapecista 3. dorothy contorsionista 1. elastina contorsionista 2. maría goma annie pegatiros ojo de águila (La mayoría de los personajes pueden cambiar de género según necesidades de la representación. Del mismo modo, algunos personajes pueden suprimirse, eliminando sus escenas).
9 Escena primera (Empresaria, Director) (Cortinas echadas. Salen de un lateral EMPRESARIA, con billetes desbordándole los bolsillos de la camisa, y el DIRECTOR del circo, con bigotes de rosca. EMPRESARIA lo observa todo, ceñuda. Empuña un lápiz y un papel). Empresaria.— ¿Y dice usted que el espectáculo es extraordinario? Director.— Extraordinario se queda corto. ¡Extra-extraordinario! Lo va a comprobar usted misma enseguida, doña Roña. Empresaria.— De todas formas, su precio me parece elevado. Una no roba…, ejem…, quiero decir, no hace negocios para luego malgastar su dinero.
10 Director.— ¿Elevado? ¡Es una ganga, mujer, una baratija! Usted misma lo comprenderá en cuanto vea los números. Empresaria.— (Mirando su papel). Estoy viendo los números y la verdad no crea que… Director.— No me refiero a esos números, me refiero a los números del circo, al espectáculo. Empresaria.— Ah, sí, claro, esos números…, ejem..., no estos… Lo que yo decía. Director.— Verá como la entusiasman. (Llamando). ¡Presentadoooor! (A EMPRESARIA). Lo mejor de nuestro presentador es su seriedad. Su rigor en el trabajo. (Esperan y no sale nadie). (Nervioso). ¡Presentadoooor!
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12 Escena segunda (Empresaria, Director, Nicolasa y Nicolaso) (Entra NICOLASA, con zapatones y nariz de payaso. Tropieza y se cae encima de EMPRESARIA. Asomando la cabeza por las cortinas está NICOLASO). Nicolasa.— (A EMPRESARIA). Tenga más cuidado, oiga. (Recomponiéndose. Al DIRECTOR). Señor Zirkus, tenemos un problema. Director.— ¿Cómo un problema, Nicolasa? Nicolasa.— El presentador no puede salir. Director.— (Preocupado). ¿Por qué? Nicolasa.— Porque nadie le presenta. Como él es el presentador… Empresaria.— (Irónica). ¡Qué seriedad, sí!
13 Director.— (Nervioso, gritando hacia el lateral). ¡Presentador, haz el favor de venir aquí, qué tontería es esa de presentarte! Nicolaso.— (Asomado desde las cortinas). ¿Es una tontería presentar al presentador que no está presente para que presente lo que tiene que presentar? ¡No pienso salir hasta que me presenten! Director.— (Llevándose las manos a la cabeza). ¡Pero tú no eres el presentador, Nicolaso! Tú eres el payaso. Nicolasa.— Y yo la payasa Nicolasa. (Hace una reverencia). Nicolaso.— (Saliendo). Ah, es verdad, entonces no hace falta que me presenten. Me presento yo solo: Nicolaso el payaso. (Le ofrece la mano a EMPRESARIA). El gusto es suyo. ¿Qué tal está? Empresaria.— Bien, ¿y usted? (Cuando la mujer de negocios va a darle la mano, NICOLASO la quita. Ella se queda mirando su mano vacía en el aire).
14 Nicolaso.— Bien, ¿y yo? (Respondiéndose a sí mismo). Bien. Nicolasa.— (A NICOLASO dándole la mano). ¿Y tú? Nicolaso.— Bien también. Director.— ¿Se puede saber dónde demonios está el presentador? Nicolaso.— Está atónito. Director.— ¡Yo sí que estoy atónito! Nicolaso.— Pero él mucho más. Cogió frío en la garganta y no puede hablar. Director.— (Horrorizado). ¡¿Afónico?! ¿Está afónico? Nicolasa.— Pues eso ha dicho, atónico. Empresaria.— ¡Afónico! (Menea la cabeza y anota en la hoja). Esto requiere un descuento. Director.— ¡Qué calamidad! ¿Y quién va a presentar la función? Nicolaso.— Nosotros, director, que nos la sabemos al pelillo. Empresaria.— Querrá decir al dedillo.
15 Nicolasa.— Eso, habla con popriedad, Nicolaso. Nos la sabemos al pedillo. Director.— ¡Pero esto va a ser un desastre! Nicolaso.— No tenga problema, señor Zirkus, que no somos almirantes. Director.— (Sulfurado). ¡Ignorantes! Nicolasa.— ¡Ignorante lo será usted o esta señora! Empresaria.— Yo sigo descontando: presentador afónico sustituido por payasos ignorantes. ¿Podemos empezar ya? Soy una persona muy ocupada. Me esperan mis ayudantes para la mayor estafa de todos los tiempos. Digo…, digo…, la mayor estufa, que… ¡vaya mal tiempo! Director.— Hale, hale, pues empecemos. (NICOLASA y NICOLASO van al centro y se ponen a hacer ejercicios, estiramientos, flexiones…). Director.— (Nervioso). ¿Pero qué hacéis? Nicolaso.— Calentando.
16 Nicolasa.— (Dándole un codazo para que pare de calentar). Ya empezamos. (Carraspea. Se sitúan al frente del escenario). Señoras y señores, damas y caballos, niños y niñas, abuelos y periquitos... Nicolaso.— … chorizos y mantecados… Nicolasa.— ¡¿Cómo?! Nicolaso.— Siempre hay algún chorizo (señala a EMPRESARIA) y mantecados. (Hace gesto de alguien que no entiende). Nicolasa.— Mantecados no, mentecatos. Nicolaso.— Eso, siempre viene alguno. Nicolasa.— Pues tienes razón… Señoras y señores, chorizos y mentecatos, estimado público en general, con todos ustedes, el espectáculo más grande del mundo… Nicolaso.— … el circo... Nicolaso y Nicolasa.— … ¡ZIRKUS! (Se hacen a un lado y se abre el telón. Música). APLAUSOS.
17 (Cuando se abre el telón, se descubre a algunos artistas en posición de espiar. Al enterarse de que se ha levantado el telón echan a correr y se esconden. No sale nadie. El escenario representa la pista de un circo). Empresaria.— (Al director). ¿Y ahora qué? Director.— (A la payasa). ¿Y ahora qué? Nicolasa.— (Al payaso). ¿Y ahora qué? Nicolaso.— (A nadie). ¿Y ahora...? (Se queda a medias al comprobar que no hay nadie). Empresaria.— (Al director). ¡Que empiece de una vez! Director.— (A la payasa). ¡Que empiece de una vez! Nicolasa.— (Al payaso). ¡Que empiece de una vez! Nicolaso.— (A nadie). ¡Que empiece de una...! (Fastidiado y avergonzado a un tiempo al volver a comprobar que no tiene a nadie detrás). Nicolasa.— Que ahora te toca a ti, Nicolaso. Nicolaso.— Verdura.
18 Director.— Un momento, Nicolaso. Que doña Roña y yo nos vamos al palco a disfrutar del espectáculo. (A EMPRESARIA). Verá qué bien se ve desde allí arriba. (Se van). Nicolaso.— Espero que sea miope como una tapia. (Colocándose delante del escenario). ¡Que voooooy! ¡Con todos ustedes, los maravillosos, inaguantables…! Nicolasa.— (En voz baja). Inigualables. Nicolaso.— Eso, inaguantables y decididos domadores de caballos… (Se van).
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