E¬ra una noche de ventisca. Sƒuso, el osezno, estaba perdido en la nieve y asustado. Sƒuso vio una luz a lo lejo∫ y fue hacia ella. E¬ra una casa. E¬l osezno miró por la ventana y vio a un niño leyendo junto a la chimenea. Sƒuso sabía que no debía acercarse a la∫ persona∫, pero aquel ser humano le pareció inofensivo, así que raspó la puerta con su∫ uña∫ y esperó. E¬l niño salió y… ¡casi se desmaya del susto al ver a Sƒuso! L¬uego, se dio cuenta de que estaba helado y empapado y lo invitó a pasar. SUSO, EL OSEZNO 62
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