E¬l niño puso un cuenco de leche calentita para Sƒuso. Despué∫, se sentó y empezó a leer en voz alta. E¬l osezno se tumbó a su∫ pie∫. No entendía la∫ palabra∫ del niño, pero le gustaba cómo sonaban. A¬l amanecer, Sƒuso volvió al bosque; pero, a partir de entonce∫, visitaba al niño cada día para escucharlo leer. ¡Ahora tú! Sƒubraya lo∫ siguiente∫ dato∫ en el texto. Dónde estaba el osito al principio. Dónde estaba el niño. Qué le puso el niño al oso para cenar. ¿©uál de esto∫ animale∫ te gustaría que fuera a tu casa? R¬odéalo y explica por qué lo ha∫ elegido. Un lobo Un conejo Un ciervo 63
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