—Este espejo nos recuerda algo muy importante: antes de pedir paz fuera, debemos encontrar la calma dentro de nosotros mismos. Los alumnos escuchaban atentos, como si cada objeto escondiera un secreto especial. Entonces la maestra sacó una tarjeta que había dentro de la maleta y leyó unas palabras pronunciadas por el Papa León XIV desde la Basílica de San Pedro tras su elección: “Ayúdense unos a otros a construir puentes, con el diálogo, con el encuentro”. La clase quedó pensativa. Mario levantó la mano. —Creo que significa que debemos hablar y entendernos en vez de enfadarnos. —Exactamente —respondió la maestra—. Los puentes unen personas. Y el diálogo ayuda a resolver los problemas sin gritos ni peleas. Aquella idea emocionó a toda la clase. Entonces la maestra cogió una segunda tarjeta y volvió a leer: “¡Queremos la paz en el mundo! Recemos por la paz”. Claudia preguntó con voz suave: —Maestra… ¿los niños también podemos ayudar a conseguir la paz? La maestra sonrió emocionada. —Claro que sí. Cada vez que ayudáis a un compañero, compartís, escucháis con atención o pedís perdón… estáis construyendo la paz. Los alumnos comenzaron a pensar en situaciones del colegio donde podían ser “constructores de puentes”. Y aquel mismo día decidieron comenzar una misión especial. Durante toda la semana intentaron: escuchar antes de enfadarse, ayudar a quien estaba solo, resolver conflictos hablando, compartir juegos, pedir perdón, utilizar palabras amables y cuidar de los demás. Cada vez que alguien realizaba un gesto de paz, colocaban una pieza de cartulina en un gran mural de clase llamado: El Puente de la Paz. Poco a poco, el puente fue creciendo tanto que terminó ocupando toda una pared de la clase. Al final de la semana, todos comprendieron algo muy importante: La paz no empieza en países lejanos. Empieza en una sonrisa, en una conversación tranquila, en una ayuda inesperada y en un corazón dispuesto a querer a los demás. Y desde aquel día, la clase decidió convertirse en una verdadera Clase de paz, donde cada niño y cada niña podía ayudar a construir un mundo mejor. alzad la mirada Cuento motivador: La Maleta de la Paz del Papa León XIV
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