Valores que cuidan: ACOGIDA

Cuento motivador: Un viaje al corazón de Madrid Se había perdido de su familia y no encontraba a sus padres. Algunos estudiantes querían volver rápido al autobús para no perder tiempo. Pero Marta dijo: —No podemos dejarlo solo. Entonces varios compañeros y compañeras se quedaron con él, lo tranquilizaron y avisaron a los trabajadores de la estación. Después de un rato aparecieron sus padres muy preocupados y agradecidos. Sin embargo, el autobús tuvo que retrasar la salida. Cuando ya estaban cerca de Madrid, el cielo comenzó a oscurecerse de repente. Unos truenos fuertes hicieron temblar las ventanas del autobús y, en pocos minutos, empezó a caer una lluvia intensa. En ese momento, Lucía señaló una parada de autobús. Allí había una señora mayor completamente sola. Intentaba cubrirse con unas bolsas de plástico mientras el viento movía su ropa mojada. A sus pies había un paraguas roto que ya no servía para nada. La mujer temblaba de frio. Durante unos segundos el autobús quedó en silencio. Algunos alumnos dudaban. Ya iban con retraso y querían llegar rápido. Llevaban semanas soñando con ver al Papa de cerca. Pero entonces Hugo volvió a recordar la frase que la profesora había escrito en la pizarra días atrás. —El Papa siempre habla de ayudar a quien lo necesita. Así, que, sin pensarlo, pidió al conductor que redujera la velocidad. —¡Si paramos, perderemos nuestro sitio seguro! —murmuró alguien. Pero Hugo, recordando el mensaje de la pizarra, intervino: —El Papa siempre nos dice que debemos detenernos ante el que sufre. No podemos pasar de largo. Sin dudarlo, varios niños y niñas bajaron rápidamente junto a la profesora Carmen. Le entregaron uno de sus propios paraguas grandes y un chubasquero, además de agua y una barrita energética. Y, ayudaron a la señora a llegar a un lugar cubierto mientras esperaban ayuda. La señora, conmovida hasta las lágrimas por el gesto, les agradeció con una sonrisa que valía más que cualquier aplauso. Cuando volvieron al autobús, ya habían perdido bastante tiempo. Finalmente, al entrar en Madrid encontraron muchísimo tráfico. Mientras esperaban, vieron a una familia extranjera completamente perdida intentando encontrar la estación correcta. alzad la mirada

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