Valores que cuidan: ACOGIDA

No entendían bien el idioma. Los estudiantes se miraron unos a otros. Sabían que si bajaban para ayudarlos probablemente perderían sus sitios cerca del escenario. Pero Lucía dijo: —¿Y si esto es precisamente lo que el Papa quiere que hagamos? Entonces varios niños y niñas bajaron junto a la profesora para ayudarlos a encontrar el camino correcto. La familia les dio las gracias emocionada. Cuando finalmente llegaron al lugar donde estaba el Papa León XIV, miles de personas llenaban ya la plaza. Los mejores sitios estaban ocupados. La clase quedó bastante atrás. Algunos alumnos y alumnas se sintieron un poco tristes. —Ya no podremos verlo de cerca… —susurró Pablo. Entonces apareció el Papa León XIV en el escenario y comenzó a hablar. Su voz sonaba tranquila y cercana. Y entre todas sus palabras, dijo algo que hizo que toda la clase se quedara en silencio: “Acoger al prójimo significa detenerse para ayudar, aunque tengamos prisa. Significa abrir espacio en nuestro corazón para quien necesita cariño, ayuda o compañía.” Los estudiantes se miraron emocionados. Poco a poco, empezaron a recordar los rostros de aquel día: el niño perdido que ahora estaba a salvo con su familia, la señora mayor que sonreía bajo el paraguas que ellos le habían dado y la familia extranjera que ya estaría en su destino. Entonces Marta sonrió a su profesora y dijo bajito: —Creo que hoy hemos entendido de verdad el mensaje del Papa, sin necesidad de estar en primera fila. La profesora Carmen, con lágrimas de emoción en los ojos, asintió. —Sí... Quizás no hemos estado frente a él, pero hemos hecho algo mucho más importante: hemos sido sus manos y sus pies en el camino. Al terminar el encuentro, ninguno estaba triste. Habían descubierto una gran verdad: A veces, la mejor manera de acercarse a alguien no es estar delante de él, sino vivir aquello que enseña. Y durante el viaje de vuelta, mientras cantaban en el autobús, todos sabían que nunca olvidarían aquel día porque comprendieron que el corazón de Dios está en las personas más necesitadas. alzad la mirada Cuento motivador: Un viaje al corazón de Madrid

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