1801133

35 —¿Por qué? —replico, y le clavo yo también la mirada. Me la sostiene. Solo eso. Se me queda mirando durante un par de segundos, completa, absolutamente serio, y luego se da la vuelta y se va. —No te olvides de llevar el plato sucio a la cocina —dice al cerrar la puerta tras de sí.

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