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24 2 —¡¡¡Shoshannah Rivka Peretz!!! El plan inicial, en mi cabeza, tenía sentido. Esperar a que todas las celebraciones hubiesen terminado, a que no quedasen migajas de la cena en la mesa y a que se hubiese cortado la tarta para soltar la noticia. La realidad, por supuesto, ha resultado más espinosa. En casa de nonna2 Peretz somos seis: mi primo Dov, mi tía Sara, mi tío Ari, mamá, yo y la propia Nonna. Y sobre el pollo asado y las alcachofas fritas parece flotar un único tema de conversación: el Ejército. La escena se desarrolló más o menos así: NONNA (moviendo la cabeza con mucha pena): No me puedo creer que ya haga seis años que Dov hizo el Servicio. TÍA SARA (con orgullo): Sí, mi niño. (DOV puso los ojos en blanco). Y en Inteligencia, nada menos. (Tía Sara se volvió hacia mí). ¿Y tú, Shoshannah? ¿Ya sabes dónde te van a destinar? 2. Abuela.

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