1629250

10 terrible. Bromas, ja, ja, ja, je, je, je y un comportamiento de lo más peculiar por parte de ella. Parecía haber vuelto a los quince años. Bueno, Fernando no sabía cómo era su madre a los quince años, pero bastaba con ver a más de una pava por el cole. Los ojos le brillaban y bromeaba sin parar con su padre, haciéndose la misteriosa. Hasta él no tuvo más remedio que admitir: —Eloísa, te veo rara. —¿Yo? —exageró la vocal. Y le guiñó un ojo. Eso animó mucho a su padre. Tanto que le preguntó: —¿Quieres que nos acostemos temprano hoy? Vaya si se acostaron temprano. ¡Si es que ni vieron ninguna de sus series favoritas! Con la mosca detrás de la oreja, Fernando hizo ver que también se acostaba y dormía. Pero, a la que pudo, saltó de la cama y entreabrió la puerta de la habitación. La de sus padres que-

RkJQdWJsaXNoZXIy