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15 Algunas de las cosas que puedes encontrar en nuestra azotea: Dos (2) maniquís desnudos. Un cartel prohibiendo, por algún motivo, los monopatines. Un grafiti gigantesco de Frank Sinatra. Suficientes lucecitas para iluminar un centro comercial entero. A las cinco de la mañana, sin embargo, está desierta, excepto por la presencia de mi amigo Yanky. Está sentado con una taza de café entre las manos, una pierna sobre la cornisa y la otra colgando en el aire. Es digno de ver, puesto que por lo general Yanky tiene un talento exquisito para llegar tarde a los sitios y una inhabilidad maravillosa para levantarse temprano. Me recibe con una de sus sonrisas gigantes, la que hace brillar el piercing de su lengua y que le crezcan hoyuelos en las mejillas y que la constelación de pecas sobre sus pómulos baile. —Dime que no has usado «cárcel» y «voy» en la misma frase. —Ya me has dicho eso. —Me siento a su lado—. Por WhatsApp. Lo siento. No sabía que estabas despierto. Sacude la cabeza y le da un sorbo al café. —Estaba llegando a casa. Fui de fiesta con mis primos. Noche tecno en Lima Lima. —Me da un toquecito en el brazo—. ¿Qué es eso de que vas a ir a la cárcel? No me digas que has ido a una protesta sin mí, Greta Thunberg de pacotilla.

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