29 ¿Otro motivo por el cual no te niegas a servir, simplemente? Todos los adultos que conoces han servido en el Ejército antes que tú. Si dices que los soldados son criminales de guerra estás diciendo que: Tu primo, que podría reconocer cualquier especie de pájaro y repetir de memoria los diálogos de todos los episodios de Los Simpson, es un criminal de guerra. Aquellos chicos que iban a tu colegio y que murieron en Gaza, aquellos por los que detuvisteis las clases y bajasteis al auditorio a guardar un minuto de silencio en su honor eran criminales de guerra. El padre de tu mejor amiga, que cayó en combate en Líbano cuando teníais cuatro años, era un criminal de guerra, y no te acuerdas mucho del jardín de infancia, pero sí de lo enorme que era su sonrisa y cómo siempre llevaba una chocolatina para ti también. Y que tengas razón solo le echa más sal a la herida. —¿Se puede saber qué te pasa? —insiste mamá, que se seca las lágrimas de los ojos con el dorso de la mano—. Qué te ha faltado a ti, Shoshannah, ¿eh? ¡Siempre te hemos dado de todo, y así nos lo pagas! El ambiente en el comedor de Nonna es tan denso que casi podría cortarlo con el cuchillo de la carne, en rodajas muy finas. Nonna, en la cabecera de la mesa, niega con la cabeza, llora y se acerca la servilleta a la cara para secarse las lágrimas. Tía Sara, a la que incluso en circunstancias normales es difícil hacer callar, diciéndome que no tengo ni idea de cómo es el mundo.
RkJQdWJsaXNoZXIy